Tradicionalmente, muchas religiones han considerado que los ascetas que extremaban su ayuno se encontraban más cerca de la santidad o la iluminación. Además, el ayuno ha sido usado también como un recurso político para hacer oír la propia voz, y entre los abstinentes más famosos a lo largo de la historia encontramos a personajes tan dispares como Gandhi, Abraham Lincoln, Emily Dickinson, Mark Twain, Franz Kafka, Leon Trostsky o César Chávez. Y más recientemente, esta práctica se ha popularizado en extremo, pues la ciencia nos habla de que impulsa cambios metabólicos tales como una asombrosa renovación a nivel molecular o el fortalecimiento del sistema inmunitario. Sin descuidar ninguna de estas ricas facetas, John Oakes comparte con nosotros su amplísima investigación sobre este tema, a la par que nos narra la experiencia personal de su propio ayuno. Y es que con el ayuno está en juego algo más que la comida: es un acto de privación que señala, en definitiva, nuestra capacidad para tomar las riendas de la existencia, distanciarnos de nuestras rutinas y replantearnos nuestras formas de vida y consumo.
"El ayuno va más allá del tema que lo ocupa y se convierte en un tratado sobre los aspectos más complejos de nuestra especie. Nos ofrece, además (...), una metáfora moral de la conducta humana en su sentido más amplio", Andrew Stark, Wall Street Journal
“La restricción calórica es una de las prácticas para vivir más tiempo con una base científica más sólida. Este libro es una fascinante inmersión en la ciencia y la historia del ayuno.”, Steven M. Lipkin, director de la Clínica de Genética del Cáncer, Weill Cornell Medicine, Nueva York